Resulta dificil creer
Danza gitana hermosa y sensual,
Te esperaré y algún día veré
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Ella - Araña
Para la que no araña.
Quiero que te cojas al mundo entero en un instante y después vengas a mí, empachada y satisfecha
y tocándome la argolla, me digas al oído -Ahora sí, ahora soy toda, toda tuya-
y tocándome la argolla, me digas al oído -Ahora sí, ahora soy toda, toda tuya-
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Imposibles
Me siento como en un capítulo de CSI o alguna de estas series yanquis dónde el culpable culpa al inocente y solo el inocente sabe que no es culpable, y seguramente el culpable también lo sepa, al menos que esté completamente fuera de sí (que es probable) y ya divague sobre la realidad, pero por supuesto, de una forma u otra se hace pasar por inocente. Y entonces el verdadero inocente está varado en la mierda, sin poder escapar.
La cagada de esto es cuando la persona que te está haciendo tan mal y dejándote en un lugar tan de mierda, que hasta quizás y a lo peor, terminás creyéndotelo, es un ser querido.
Mi "hogar" está en decadencia.
Y ahí.. sobre la arena fría de la mañana y el mar tibio.. La amistad, corta o duradera, cara a cara con la vida.. Amanecer..nacer, comienzo, juventud..Vida, sus encuentros.. ellas y ellos van y vienen. Se juntan, se pierden, se quieren, se olvidan. Bocas que se graban al tocarse.. o que emiten palabras.. algunas superficiales, palabras sin importancia.. o muchas otras profundas palabras. Charlas que se tatúan en la memoria.. pero esas personas que tal vez no vuelvas a ver.. o tal vez sí. Risas, llantos.. momentos... Vida maravillosa. Gente que va y que viene. Y ahí... arriba, en el cielo...Marte.. contemplando ese único momento, como también muchos otros únicos momentos... de amistades, cortas o duraderas.. de almas viajeras del tiempo, de sentimientos puros.. y encuentros que no se olvidan.
Estoy pensando, es de noche,
en el día que hará allí
donde esta noche es de día.
En las sombrillas alegres,
abiertas todas las flores,
contra ese sol, que es la luna
tenue que me alumbra a mí.
Aunque todo está tan quieto,
tan en silencio en lo oscuro,
aquí alrededor,
veo a las gentes veloces
—prisa, trajes claros, risa—
consumiendo sin parar,
a pleno goce, esa luz
de ellos, la que va a ser mía
en cuanto alguien diga allí
«ya es de noche».
La noche donde yo estoy
ahora,
donde tú estás junto a mí
tan dormida y tan sin sol
en esa
noche y luna del dormir,
que pienso en el otro lado
de tu sueño, donde hay luz
que yo no veo.
Donde es de día y paseas
—te sonríes al dormir—
con esa sonrisa abierta,
tan alegre, tan de flores,
que la noche y yo sentimos
que no puede ser de aquí.
en el día que hará allí
donde esta noche es de día.
En las sombrillas alegres,
abiertas todas las flores,
contra ese sol, que es la luna
tenue que me alumbra a mí.
Aunque todo está tan quieto,
tan en silencio en lo oscuro,
aquí alrededor,
veo a las gentes veloces
—prisa, trajes claros, risa—
consumiendo sin parar,
a pleno goce, esa luz
de ellos, la que va a ser mía
en cuanto alguien diga allí
«ya es de noche».
La noche donde yo estoy
ahora,
donde tú estás junto a mí
tan dormida y tan sin sol
en esa
noche y luna del dormir,
que pienso en el otro lado
de tu sueño, donde hay luz
que yo no veo.
Donde es de día y paseas
—te sonríes al dormir—
con esa sonrisa abierta,
tan alegre, tan de flores,
que la noche y yo sentimos
que no puede ser de aquí.
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Luz de la noche - Pedro Salinas
Los mares
El mar. Chasquido breve,
muerte de adolescencia
sobre la arena tibia.
Playa.
El mar. Ámbito exacto:
allí acaba, aquí empieza,
aquí estoy yo, allí ella.
Ausencia.
El mar. Embate plano
contra las rocas tajadas.
Escribe blanca espuma
con el cantil su acróstico.
Se lo descifra el viento.
Secreto.
El mar. Sal en los labios
que beso, y esa gota
que va rodando, ajena,
por mejilla sin llanto.
La sal y el agua
en el amor y en el aire.
El mar. Las rastrojeras
ardidas.
Un chopo solo y quieto.
Esqueléticos galgos
buscan agua en el cauce
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Poemas de Pedro Salinas
Mar distante
Si no es el mar, sí es su imagen,
su estampa, vuelta, en el cielo.
Si no es el mar, sí es su voz
delgada,
a través del ancho mundo,
en altavoz, por los aires.
Si no es el mar, sí es su nombre
es un idioma sin labios,
sin pueblo,
sin más palabra que ésta:
mar.
Si no es el mar, sí es su idea
de fuego, insondable, limpia;
y yo,
ardiendo, ahogándome en ella..
su estampa, vuelta, en el cielo.
Si no es el mar, sí es su voz
delgada,
a través del ancho mundo,
en altavoz, por los aires.
Si no es el mar, sí es su nombre
es un idioma sin labios,
sin pueblo,
sin más palabra que ésta:
mar.
Si no es el mar, sí es su idea
de fuego, insondable, limpia;
y yo,
ardiendo, ahogándome en ella..
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Poemas de Pedro Salina
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