"¿Quién conoce los misterios de la voluntad y de su poderío?
Dios no es otra cosa que una gran voluntad que penetra todas las cosas por causa de su intensidad. El hombre no se doblega ante los ángeles, ni cede por completo ante la muerte, por otra razón que la flaqueza de su débil voluntad".










Y allí, dentro de ella, se encuentra la voluntad que no muere, que no se debilita, que lucha, persiste y que vencerá.









































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