Saca la herrumbre de todo mi ser,
devuélveme la pasión.
Dame tu sangre y podré hacer latir a mi corazón.
Resulta dificil creer
cuánto necesito de vos,
quisiera tenerte, tu boca besar.
Danza gitana hermosa y sensual,
dame tu dulce verdad,
dame memoria, que ya no recuerdo lo que es amar.
Te esperaré y algún día veré
tus largas faldas volar
y sus colores darán nueva vida a mi ser, verás.
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Ella - Araña
Para la que no araña.
Quiero que te cojas al mundo entero en un instante y después vengas a mí, empachada y satisfecha
y tocándome la argolla, me digas al oído -Ahora sí, ahora soy toda, toda tuya-
y tocándome la argolla, me digas al oído -Ahora sí, ahora soy toda, toda tuya-
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Imposibles
Me siento como en un capítulo de CSI o alguna de estas series yanquis dónde el culpable culpa al inocente y solo el inocente sabe que no es culpable, y seguramente el culpable también lo sepa, al menos que esté completamente fuera de sí (que es probable) y ya divague sobre la realidad, pero por supuesto, de una forma u otra se hace pasar por inocente. Y entonces el verdadero inocente está varado en la mierda, sin poder escapar.
La cagada de esto es cuando la persona que te está haciendo tan mal y dejándote en un lugar tan de mierda, que hasta quizás y a lo peor, terminás creyéndotelo, es un ser querido.
Mi "hogar" está en decadencia.
Y ahí.. sobre la arena fría de la mañana y el mar tibio.. La amistad, corta o duradera, cara a cara con la vida.. Amanecer..nacer, comienzo, juventud..Vida, sus encuentros.. ellas y ellos van y vienen. Se juntan, se pierden, se quieren, se olvidan. Bocas que se graban al tocarse.. o que emiten palabras.. algunas superficiales, palabras sin importancia.. o muchas otras profundas palabras. Charlas que se tatúan en la memoria.. pero esas personas que tal vez no vuelvas a ver.. o tal vez sí. Risas, llantos.. momentos... Vida maravillosa. Gente que va y que viene. Y ahí... arriba, en el cielo...Marte.. contemplando ese único momento, como también muchos otros únicos momentos... de amistades, cortas o duraderas.. de almas viajeras del tiempo, de sentimientos puros.. y encuentros que no se olvidan.
Estoy pensando, es de noche,
en el día que hará allí
donde esta noche es de día.
En las sombrillas alegres,
abiertas todas las flores,
contra ese sol, que es la luna
tenue que me alumbra a mí.
Aunque todo está tan quieto,
tan en silencio en lo oscuro,
aquí alrededor,
veo a las gentes veloces
—prisa, trajes claros, risa—
consumiendo sin parar,
a pleno goce, esa luz
de ellos, la que va a ser mía
en cuanto alguien diga allí
«ya es de noche».
La noche donde yo estoy
ahora,
donde tú estás junto a mí
tan dormida y tan sin sol
en esa
noche y luna del dormir,
que pienso en el otro lado
de tu sueño, donde hay luz
que yo no veo.
Donde es de día y paseas
—te sonríes al dormir—
con esa sonrisa abierta,
tan alegre, tan de flores,
que la noche y yo sentimos
que no puede ser de aquí.
en el día que hará allí
donde esta noche es de día.
En las sombrillas alegres,
abiertas todas las flores,
contra ese sol, que es la luna
tenue que me alumbra a mí.
Aunque todo está tan quieto,
tan en silencio en lo oscuro,
aquí alrededor,
veo a las gentes veloces
—prisa, trajes claros, risa—
consumiendo sin parar,
a pleno goce, esa luz
de ellos, la que va a ser mía
en cuanto alguien diga allí
«ya es de noche».
La noche donde yo estoy
ahora,
donde tú estás junto a mí
tan dormida y tan sin sol
en esa
noche y luna del dormir,
que pienso en el otro lado
de tu sueño, donde hay luz
que yo no veo.
Donde es de día y paseas
—te sonríes al dormir—
con esa sonrisa abierta,
tan alegre, tan de flores,
que la noche y yo sentimos
que no puede ser de aquí.
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Luz de la noche - Pedro Salinas
Los mares
El mar. Chasquido breve,
muerte de adolescencia
sobre la arena tibia.
Playa.
El mar. Ámbito exacto:
allí acaba, aquí empieza,
aquí estoy yo, allí ella.
Ausencia.
El mar. Embate plano
contra las rocas tajadas.
Escribe blanca espuma
con el cantil su acróstico.
Se lo descifra el viento.
Secreto.
El mar. Sal en los labios
que beso, y esa gota
que va rodando, ajena,
por mejilla sin llanto.
La sal y el agua
en el amor y en el aire.
El mar. Las rastrojeras
ardidas.
Un chopo solo y quieto.
Esqueléticos galgos
buscan agua en el cauce
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Poemas de Pedro Salinas
Mar distante
Si no es el mar, sí es su imagen,
su estampa, vuelta, en el cielo.
Si no es el mar, sí es su voz
delgada,
a través del ancho mundo,
en altavoz, por los aires.
Si no es el mar, sí es su nombre
es un idioma sin labios,
sin pueblo,
sin más palabra que ésta:
mar.
Si no es el mar, sí es su idea
de fuego, insondable, limpia;
y yo,
ardiendo, ahogándome en ella..
su estampa, vuelta, en el cielo.
Si no es el mar, sí es su voz
delgada,
a través del ancho mundo,
en altavoz, por los aires.
Si no es el mar, sí es su nombre
es un idioma sin labios,
sin pueblo,
sin más palabra que ésta:
mar.
Si no es el mar, sí es su idea
de fuego, insondable, limpia;
y yo,
ardiendo, ahogándome en ella..
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Poemas de Pedro Salina
Desnuda frente a mi, esculpida en la oscuridad.
La mujer araña me mira con sus rojos ojos, expectante.
Hambrienta.
Sí, es hermosa, pero como toda mujer araña, tiene algo que da miedo.
Sus ojos quizás, sus ojos todos rojos, con las pupilas bien dilatadas en el centro.
Podría irme, retroceder..
Pero sin pensarlo avanzo hacia su tela.. sabiendo que va a comerme,
y me envuelvo en ella..
..Como una manta de algodón de azúcar, pensé.
La mujer araña se acerca cautelosamente, sus movimientos son lentos, precisos, sensuales.
Un escalofrío me recorre la columna vertebral. Ese que se confunde con un orgasmo.
La tengo frente a mí. Me mira. Estoy sudando.
Sé que me desea, que me desea solo a mí.
Dirán que fue un acto suicida,
no sabrán que es un acto de amor.
Araña....... Araña... Araña.
Desde el otro lado de la habitación, le hice un gesto para que entrara y haga lo que tenga que hacer.
Checoslovaco?!
Qué carajo me está diciendo?
- Do you speak english? español?
Entre sonrisas me dice que un poco de inglés sabe.
Le pregunto, y acompaño el habla con mímica, si puedo quedarme escribiendo en la habitación.
- Yes, yes, no problem.
Ahora está tendiendo la cama, y mascando su chicle chico checo (no sé si es chico) ordinariamente.
Qué ojos..
Me miró mascando, la miré. Volví a mirar el teclado.
Sigo escribiendo, estoy en el sillón que está frente a ella y todo lo demás.. la vuelvo a mirar. Cómo no mirar? con esta disposición de los muebles, me siento en una puesta en escena, de una pequeña obra, en un pequeño teatro, siendo parte de un público que no es nadie mas que yo.
Qué culo..
Ahora está de espaldas a mi pasándole el trapo al respaldo de la cama.
Pasa delante de mío, entre el pequeño espacio que queda entre el sillón y la cama, me mira con ganas, sonríe y mis ojos la siguen.
Ahora entró al baño.
Me apresuro y voy detrás de ella, antes de que se vaya a limpiar otro cuarto del hotel.
Checoslovaco?!
Qué carajo me está diciendo?
- Do you speak english? español?
Entre sonrisas me dice que un poco de inglés sabe.
Le pregunto, y acompaño el habla con mímica, si puedo quedarme escribiendo en la habitación.
- Yes, yes, no problem.
Ahora está tendiendo la cama, y mascando su chicle chico checo (no sé si es chico) ordinariamente.
Qué ojos..
Me miró mascando, la miré. Volví a mirar el teclado.
Sigo escribiendo, estoy en el sillón que está frente a ella y todo lo demás.. la vuelvo a mirar. Cómo no mirar? con esta disposición de los muebles, me siento en una puesta en escena, de una pequeña obra, en un pequeño teatro, siendo parte de un público que no es nadie mas que yo.
Qué culo..
Ahora está de espaldas a mi pasándole el trapo al respaldo de la cama.
Pasa delante de mío, entre el pequeño espacio que queda entre el sillón y la cama, me mira con ganas, sonríe y mis ojos la siguen.
Ahora entró al baño.
Me apresuro y voy detrás de ella, antes de que se vaya a limpiar otro cuarto del hotel.
"Pequeña piedra de papel secante. Se alojó en un rincón oscuro de mi bomba de sangre y no puedo llegar a ella. Me afecta cuando río, me produce un pinchazo y me tengo que encoger. Los médicos no la pueden ver, yo la siento muy dentro mío desde hace tiempo, desde el instante en que dejé de pensar sólo en mi, desde el momento en que añoré su compañía."
"Si te busco debajo de una piedra es porque detrás de las puertas, en los bares, en la playa, subiendo las escaleras mecánicas, nunca estuviste. De vez en cuando me da la impresión de que te escondés de mi, te disfrazás para engañarme y me abandonás cuando me confío. Aún así, no lo vas a conseguir, nos vamos a encontrar y entonces entenderás por que te buscaba."
Todo por placer.
Salimos de esa cantina oculta, en una zona alejada y solitaria de la provincia de Buenos Aires. No se sentía otra presencia más que la de nuestros cuerpos al son de la noche, y el bisbiseo de las voces que dejamos atrás. La negrura del cielo sin estrellas se derretía por las paredes de las casas bajas y las calles sombrías, calles del cielo al anochecer de un jugoso verano. Y las veladas veredas con faroles amarillos encendidos de poca intensidad, parecían soles cansados.
Los pasos ligeros de tus zapatos de taco iban al compás de las palpitaciones de la bomba en el interior de mi pecho, nos apresurábamos, como si tuviésemos que llegar a tiempo a algún lugar. No habían palabras, solo silencios, silencio que me permitía escuchar aún más mi apetito. Luego de la cena que habíamos tenido, el hambre no había cesado, perseveraba mi hambre de vos, mi sed de vos. Seguimos caminando por esa vereda renegrida, por ese barrio que parecía deshabitado, o que de lo contrario, daba la impresión, que en cada una de esas pequeñas casas estuviesen haciendo el amor.
Sentí tu mirada clavarse en mí, yo seguía mirando al suelo mientras avanzaba inercialmente con mis manos en los bolsillos. Y con un tono de voz dulce y perturbador me dijiste. ¿Por qué no me mirás? Hace un buen rato que no hablás.. entonces me frené, dí un vistazo alrededor, estábamos en un cruce de calles, dónde desembocaba una sin salida. y me giré hacia vos. Mi mirada se fundió en tu proyección, mirándote fijamente desde tus pupilas hasta tus piernas, desnudando todo tu cuerpo con una sola y rápida mirada, noté tu inhibición y la disfruté. También te noté desconcertada, por mi falta de calidez, pero sabía de tu deseo, sin hablar me incitabas a acercarme.. Te sujeté de la mano y empecé a caminar, paramos en esa calle cortada.. te agarré de la cadera, te acerqué hacia mi para que sintieras la vibración de mi cuerpo que tanto deseaba apaciguarse, y te besé, primero lentamente, los labios a milímetros atómicos, acercándose y alejándose, describiendo parábolas de infinitas ensoñaciones guardadas durante tiempo, mucho tiempo.. y luego, el ritmo de nuestros corazones desembocó en un apasionado beso, en dos lenguas que luchaban por ganar espacio, por ir más allá de un contacto físico. Te dije que te deseaba en ese mismo momento, que no podía esperar más. Me apretaste contra vos y me dijiste que también lo querías. Nos llevaste contra la pared que se derretía en cielo negro, noche, calor y verano, siempre pegada a mí, mirándome, latía mi corazón, todo latía. No apartabas tus ojos de los míos. Te besé nuevamente, en un beso sucio y húmedo.. y mientras lo hacía una de mis manos levantaba tu pollera, tu suave pollera que me descubría tu suave piel, mi mano caliente se posó por sobre la tela de tu ropa interior, por sobre la fina división que impedía sentirte completa. Inclinaste tu cabeza hacia atrás. Besé tu cuello. Me dijiste que ya no aguantabas.. y mirándome fijamente a los ojos, te pusiste en cuclillas… en unos segundos sentí tu lengua húmeda en mí. La gozé… y te separé de mi sexo antes de detonar. Te paraste, estabas inquieta. Te sujeté del cuello, con fuerza, levantando tu barbilla, y con mi otra mano dibujaba todo tu cuerpo. Tus caderas que bailaban en círculos ante mi, al compás de los pequeños gemidos de placer que iban surgiendo de tu boca. Me rogaste.. sin esperar más, me hice lugar entre tus piernas, levanté tu pollera y mi mano se adentró en el vórtice húmedo y sediento, me sumergí en vos, en tu océano. Diste un grito ahogado.. gemías y te tapé la boca y aún así se te escuchaba… Mientras seguíamos inundándonos de excitación y placer, una pareja pasó cerca de allí. Nos miraron con asombro, y ahí me di cuenta, que nada importaba ya… que no estábamos solamente vos y yo en esa burbuja negra, y de cuánto más eso me excitó. Entonces saqué mi mano de tu boca y dejé que tus gemidos canten, tus gemidos y los míos acompañaron el canto de los pájaros aquella madrugada.
Me adentré aún más en vos, y más, y más.. y más.. gritabas, cada vez mas fuerte, te movías como un gusano desesperado por escapar y empezaste a pedirme que pare.. yo seguía entrando y seguía sumergiéndome en vos mientras me rozaba con tu pierna desnuda. Seguías gritando, y ya no te movías tanto.. me la habías hecho mas fácil. Llegué a tocar algo pegajozo, de consistencia dura, pero a la vez blando... y sonreí cuando supe hasta dónde había llegado.. recapacité en que ya no gritabas.. Saqué mi brazo lleno de sangre de adentro tuyo, y con tu corazón en mi mano me entregué a la puta policía que ya había venido por mí. Le dí un mordisco y lo tragué con placer. Me cagaron a trompadas y a tiros, pero acá estoy y sigo viviendo. En la celda, feliz por haberme dado el gustito.
Despierto y ya no está. Fue una larga noche, ella estaba tan hermosa, tan luminosa.
Sabía que no la iba a encontrar esta mañana.
La luz del día que entra por la ventana me impide abrir los ojos por completo,
me levanto de la cama y voy a lavarme la cara. El agua fría que corre por mi rostro me refresca en esta calurosa mañana de verano.
La extraño, si, la extraño cada vez más.. a medida que el ruido de los autos de afuera y el murmullo de la gente se hace más fuerte, a través de las paredes de mi casa y me reafirman, que la magia de la madrugada terminó por un largo rato.
Su silencio.. su burbuja de placer.
Vuelven los recuerdos de anoche, nuevamente.. junto a ella. Ella había llegado a mi casa, sabía que vendría y ahí estaba, la había visto por la ventana de mi cuarto, la deseaba.. me miraba desde afuera, esperando que la haga pasar.
Pasamos una noche tranquila, en silencio, mirándonos.. Yo no me cansaba de repetirle lo bella, lo majestuosa que és, una y otra vez. Y ella me miraba sonriente.. con sus radiantes dientes blancos, y su enorme sonrisa.
Ella, cautelosa, se fué sin despertarme. Un poco antes del amanecer, me había dormido bajo su mirada.
Vuelvo a mi habitación y cierro las persianas, me acuesto en mi cama y me envuelvo en la sábana fresca.
Voy a soñar con su rostro, con su calidez y tranquilidad. Y que mientras tanto las horas pasen, hasta que sea de noche otra vez… y la vuelva a ver… desde mi ventana, desde mi terraza o desde alguna vereda.. ahí, en el cielo, blanca, radiante y hermosa, entre las estrellas, sonriéndome..
Sabía que no la iba a encontrar esta mañana.
La luz del día que entra por la ventana me impide abrir los ojos por completo,
me levanto de la cama y voy a lavarme la cara. El agua fría que corre por mi rostro me refresca en esta calurosa mañana de verano.
La extraño, si, la extraño cada vez más.. a medida que el ruido de los autos de afuera y el murmullo de la gente se hace más fuerte, a través de las paredes de mi casa y me reafirman, que la magia de la madrugada terminó por un largo rato.
Su silencio.. su burbuja de placer.
Vuelven los recuerdos de anoche, nuevamente.. junto a ella. Ella había llegado a mi casa, sabía que vendría y ahí estaba, la había visto por la ventana de mi cuarto, la deseaba.. me miraba desde afuera, esperando que la haga pasar.
Pasamos una noche tranquila, en silencio, mirándonos.. Yo no me cansaba de repetirle lo bella, lo majestuosa que és, una y otra vez. Y ella me miraba sonriente.. con sus radiantes dientes blancos, y su enorme sonrisa.
Ella, cautelosa, se fué sin despertarme. Un poco antes del amanecer, me había dormido bajo su mirada.
Vuelvo a mi habitación y cierro las persianas, me acuesto en mi cama y me envuelvo en la sábana fresca.
Voy a soñar con su rostro, con su calidez y tranquilidad. Y que mientras tanto las horas pasen, hasta que sea de noche otra vez… y la vuelva a ver… desde mi ventana, desde mi terraza o desde alguna vereda.. ahí, en el cielo, blanca, radiante y hermosa, entre las estrellas, sonriéndome..
Kafka en la orilla.
"Cada uno de nosotros sigue perdiendo algo muy preciado. Oportunidades importantes, posibilidades, sentimientos que no podrán recuperarse jamás. Esto es parte de lo que significa estar vivo. Pero dentro de nuestra cabeza, porque creo que es ahí donde debe de estar, hay un pequeño cuarto donde vamos dejando todo esto en forma de recuerdos. Seguro que es algo parecido a las estanterías de esta biblioteca. Y nosotros, para localizar dónde se esconde algo de nuestro corazón, tenemos que ir haciendo siempre fichas catalográficas. Hay que limpiar, ventilar la habitación, cambiar el agua de los jarrones de flores. Dicho de otro modo, tú deberás vivir hasta el fin de tus días en tu propia biblioteca."
Haruki Murakami
Haruki Murakami
Báilame el agua
Daniel Valdés
Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azucar. Sin aliento.
Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azucar. Sin aliento.
Beto Satragni
"Fué un flash conocerte en ese bondi" me dijiste después desde tu playita en Uruguay. Si, fué un flash, e hiciste de esa hora de viaje desde Liniers hasta Villa Urquiza, un vuelo hacia Neptuno. Inmenso Beto, cada vez más alto.
Gracias por tu música. Vas a hacer vibrar el infinito con tus cuatro cuerdas y esos tambores en tu alma sonando.
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