"Pequeña piedra de papel secante. Se alojó en un rincón oscuro de mi bomba de sangre y no puedo llegar a ella. Me afecta cuando río, me produce un pinchazo y me tengo que encoger. Los médicos no la pueden ver, yo la siento muy dentro mío desde hace tiempo, desde el instante en que dejé de pensar sólo en mi, desde el momento en que añoré su compañía."
"Si te busco debajo de una piedra es porque detrás de las puertas, en los bares, en la playa, subiendo las escaleras mecánicas, nunca estuviste. De vez en cuando me da la impresión de que te escondés de mi, te disfrazás para engañarme y me abandonás cuando me confío. Aún así, no lo vas a conseguir, nos vamos a encontrar y entonces entenderás por que te buscaba."
Todo por placer.
Salimos de esa cantina oculta, en una zona alejada y solitaria de la provincia de Buenos Aires. No se sentía otra presencia más que la de nuestros cuerpos al son de la noche, y el bisbiseo de las voces que dejamos atrás. La negrura del cielo sin estrellas se derretía por las paredes de las casas bajas y las calles sombrías, calles del cielo al anochecer de un jugoso verano. Y las veladas veredas con faroles amarillos encendidos de poca intensidad, parecían soles cansados.
Los pasos ligeros de tus zapatos de taco iban al compás de las palpitaciones de la bomba en el interior de mi pecho, nos apresurábamos, como si tuviésemos que llegar a tiempo a algún lugar. No habían palabras, solo silencios, silencio que me permitía escuchar aún más mi apetito. Luego de la cena que habíamos tenido, el hambre no había cesado, perseveraba mi hambre de vos, mi sed de vos. Seguimos caminando por esa vereda renegrida, por ese barrio que parecía deshabitado, o que de lo contrario, daba la impresión, que en cada una de esas pequeñas casas estuviesen haciendo el amor.
Sentí tu mirada clavarse en mí, yo seguía mirando al suelo mientras avanzaba inercialmente con mis manos en los bolsillos. Y con un tono de voz dulce y perturbador me dijiste. ¿Por qué no me mirás? Hace un buen rato que no hablás.. entonces me frené, dí un vistazo alrededor, estábamos en un cruce de calles, dónde desembocaba una sin salida. y me giré hacia vos. Mi mirada se fundió en tu proyección, mirándote fijamente desde tus pupilas hasta tus piernas, desnudando todo tu cuerpo con una sola y rápida mirada, noté tu inhibición y la disfruté. También te noté desconcertada, por mi falta de calidez, pero sabía de tu deseo, sin hablar me incitabas a acercarme.. Te sujeté de la mano y empecé a caminar, paramos en esa calle cortada.. te agarré de la cadera, te acerqué hacia mi para que sintieras la vibración de mi cuerpo que tanto deseaba apaciguarse, y te besé, primero lentamente, los labios a milímetros atómicos, acercándose y alejándose, describiendo parábolas de infinitas ensoñaciones guardadas durante tiempo, mucho tiempo.. y luego, el ritmo de nuestros corazones desembocó en un apasionado beso, en dos lenguas que luchaban por ganar espacio, por ir más allá de un contacto físico. Te dije que te deseaba en ese mismo momento, que no podía esperar más. Me apretaste contra vos y me dijiste que también lo querías. Nos llevaste contra la pared que se derretía en cielo negro, noche, calor y verano, siempre pegada a mí, mirándome, latía mi corazón, todo latía. No apartabas tus ojos de los míos. Te besé nuevamente, en un beso sucio y húmedo.. y mientras lo hacía una de mis manos levantaba tu pollera, tu suave pollera que me descubría tu suave piel, mi mano caliente se posó por sobre la tela de tu ropa interior, por sobre la fina división que impedía sentirte completa. Inclinaste tu cabeza hacia atrás. Besé tu cuello. Me dijiste que ya no aguantabas.. y mirándome fijamente a los ojos, te pusiste en cuclillas… en unos segundos sentí tu lengua húmeda en mí. La gozé… y te separé de mi sexo antes de detonar. Te paraste, estabas inquieta. Te sujeté del cuello, con fuerza, levantando tu barbilla, y con mi otra mano dibujaba todo tu cuerpo. Tus caderas que bailaban en círculos ante mi, al compás de los pequeños gemidos de placer que iban surgiendo de tu boca. Me rogaste.. sin esperar más, me hice lugar entre tus piernas, levanté tu pollera y mi mano se adentró en el vórtice húmedo y sediento, me sumergí en vos, en tu océano. Diste un grito ahogado.. gemías y te tapé la boca y aún así se te escuchaba… Mientras seguíamos inundándonos de excitación y placer, una pareja pasó cerca de allí. Nos miraron con asombro, y ahí me di cuenta, que nada importaba ya… que no estábamos solamente vos y yo en esa burbuja negra, y de cuánto más eso me excitó. Entonces saqué mi mano de tu boca y dejé que tus gemidos canten, tus gemidos y los míos acompañaron el canto de los pájaros aquella madrugada.
Me adentré aún más en vos, y más, y más.. y más.. gritabas, cada vez mas fuerte, te movías como un gusano desesperado por escapar y empezaste a pedirme que pare.. yo seguía entrando y seguía sumergiéndome en vos mientras me rozaba con tu pierna desnuda. Seguías gritando, y ya no te movías tanto.. me la habías hecho mas fácil. Llegué a tocar algo pegajozo, de consistencia dura, pero a la vez blando... y sonreí cuando supe hasta dónde había llegado.. recapacité en que ya no gritabas.. Saqué mi brazo lleno de sangre de adentro tuyo, y con tu corazón en mi mano me entregué a la puta policía que ya había venido por mí. Le dí un mordisco y lo tragué con placer. Me cagaron a trompadas y a tiros, pero acá estoy y sigo viviendo. En la celda, feliz por haberme dado el gustito.
Despierto y ya no está. Fue una larga noche, ella estaba tan hermosa, tan luminosa.
Sabía que no la iba a encontrar esta mañana.
La luz del día que entra por la ventana me impide abrir los ojos por completo,
me levanto de la cama y voy a lavarme la cara. El agua fría que corre por mi rostro me refresca en esta calurosa mañana de verano.
La extraño, si, la extraño cada vez más.. a medida que el ruido de los autos de afuera y el murmullo de la gente se hace más fuerte, a través de las paredes de mi casa y me reafirman, que la magia de la madrugada terminó por un largo rato.
Su silencio.. su burbuja de placer.
Vuelven los recuerdos de anoche, nuevamente.. junto a ella. Ella había llegado a mi casa, sabía que vendría y ahí estaba, la había visto por la ventana de mi cuarto, la deseaba.. me miraba desde afuera, esperando que la haga pasar.
Pasamos una noche tranquila, en silencio, mirándonos.. Yo no me cansaba de repetirle lo bella, lo majestuosa que és, una y otra vez. Y ella me miraba sonriente.. con sus radiantes dientes blancos, y su enorme sonrisa.
Ella, cautelosa, se fué sin despertarme. Un poco antes del amanecer, me había dormido bajo su mirada.
Vuelvo a mi habitación y cierro las persianas, me acuesto en mi cama y me envuelvo en la sábana fresca.
Voy a soñar con su rostro, con su calidez y tranquilidad. Y que mientras tanto las horas pasen, hasta que sea de noche otra vez… y la vuelva a ver… desde mi ventana, desde mi terraza o desde alguna vereda.. ahí, en el cielo, blanca, radiante y hermosa, entre las estrellas, sonriéndome..
Sabía que no la iba a encontrar esta mañana.
La luz del día que entra por la ventana me impide abrir los ojos por completo,
me levanto de la cama y voy a lavarme la cara. El agua fría que corre por mi rostro me refresca en esta calurosa mañana de verano.
La extraño, si, la extraño cada vez más.. a medida que el ruido de los autos de afuera y el murmullo de la gente se hace más fuerte, a través de las paredes de mi casa y me reafirman, que la magia de la madrugada terminó por un largo rato.
Su silencio.. su burbuja de placer.
Vuelven los recuerdos de anoche, nuevamente.. junto a ella. Ella había llegado a mi casa, sabía que vendría y ahí estaba, la había visto por la ventana de mi cuarto, la deseaba.. me miraba desde afuera, esperando que la haga pasar.
Pasamos una noche tranquila, en silencio, mirándonos.. Yo no me cansaba de repetirle lo bella, lo majestuosa que és, una y otra vez. Y ella me miraba sonriente.. con sus radiantes dientes blancos, y su enorme sonrisa.
Ella, cautelosa, se fué sin despertarme. Un poco antes del amanecer, me había dormido bajo su mirada.
Vuelvo a mi habitación y cierro las persianas, me acuesto en mi cama y me envuelvo en la sábana fresca.
Voy a soñar con su rostro, con su calidez y tranquilidad. Y que mientras tanto las horas pasen, hasta que sea de noche otra vez… y la vuelva a ver… desde mi ventana, desde mi terraza o desde alguna vereda.. ahí, en el cielo, blanca, radiante y hermosa, entre las estrellas, sonriéndome..
Kafka en la orilla.
"Cada uno de nosotros sigue perdiendo algo muy preciado. Oportunidades importantes, posibilidades, sentimientos que no podrán recuperarse jamás. Esto es parte de lo que significa estar vivo. Pero dentro de nuestra cabeza, porque creo que es ahí donde debe de estar, hay un pequeño cuarto donde vamos dejando todo esto en forma de recuerdos. Seguro que es algo parecido a las estanterías de esta biblioteca. Y nosotros, para localizar dónde se esconde algo de nuestro corazón, tenemos que ir haciendo siempre fichas catalográficas. Hay que limpiar, ventilar la habitación, cambiar el agua de los jarrones de flores. Dicho de otro modo, tú deberás vivir hasta el fin de tus días en tu propia biblioteca."
Haruki Murakami
Haruki Murakami
Báilame el agua
Daniel Valdés
Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azucar. Sin aliento.
Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azucar. Sin aliento.
Beto Satragni
"Fué un flash conocerte en ese bondi" me dijiste después desde tu playita en Uruguay. Si, fué un flash, e hiciste de esa hora de viaje desde Liniers hasta Villa Urquiza, un vuelo hacia Neptuno. Inmenso Beto, cada vez más alto.
Gracias por tu música. Vas a hacer vibrar el infinito con tus cuatro cuerdas y esos tambores en tu alma sonando.
Te quiero ahora,
mañana no servirá,
hay un anhelo adentro,
y se está notando.
Extiende tus manos
y acepta mi amor
Hemos esperado por demasiado tiempo
Basta es basta
Te quiero ahora..
Mi corazón está doliendo
Mi cuerpo está ardiendo
Mis manos están temblando
Mi cabeza está girando,
Entiendes?
Es tan sencillo elegir,
Tenemos tiempo para matar..
No tenemos nada que perder..
Te quiero ahora.
"Algunas noches... todavía me duele.
Es una punzada de rencor, una grieta en mi alma por la que se filtra una mezcla nociva de desilusión amarga y amor cenizo. Se distribuye poco a poco por mi cuerpo, supura a través de mis poros en un sudor que huele a sexo y, otras veces, en unas lágrimas que gritan venganza.
Es una punzada de rencor, una grieta en mi alma por la que se filtra una mezcla nociva de desilusión amarga y amor cenizo. Se distribuye poco a poco por mi cuerpo, supura a través de mis poros en un sudor que huele a sexo y, otras veces, en unas lágrimas que gritan venganza.
Turbia marea de emociones en las que suelo naufragar en este mar que es la vida. También azul, algunas veces verde, otras gris.
Del color de los sueños, de las pesadillas, del desencanto, del amor al odio...
Algunas noches... todavía te quiero."
Pájaro azul
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?
hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.
luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?
hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.
luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?
Ocuridad silenciosa, no te veo, te siento.
El latido de tu corazón me llama, tu deseo expectante me grita.
Me acerco por detrás,
y en tu espalda desnuda reposo mi aliento.. sediento.
Siento la caricia de tu pelo en mis mejillas.
Y tu olor...
Mis sentidos se acrecientan.
Recorren mis manos embrutecidas las curvas de tu cuerpo que me enseñan el camino.
Oscuridad silenciosa, no me ves, me sentís.
El tacto de mi cuerpo detrás del tuyo, mis manos insolentes te invaden.
Tu cuerpo reposa sobre el mío, rendido.
El latido de tu corazón me llama, tu deseo expectante me grita.
Me acerco por detrás,
y en tu espalda desnuda reposo mi aliento.. sediento.
Siento la caricia de tu pelo en mis mejillas.
Y tu olor...
Mis sentidos se acrecientan.
Recorren mis manos embrutecidas las curvas de tu cuerpo que me enseñan el camino.
Oscuridad silenciosa, no me ves, me sentís.
El tacto de mi cuerpo detrás del tuyo, mis manos insolentes te invaden.
Tu cuerpo reposa sobre el mío, rendido.
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